Era una especie de guerra avisada. La gente del Águila prometió arrasar al Sport Huamanga en el coloso de Ocopilla. Así fue. El equipo que hace días tenía olor a cadáver, volvió demostrar que luce de buena salud y derrotó 3-1 al Sport Huamanga en un vibrante encuentro, logrando acceder a la semifinal de la Copa Perú.
Además el partido fue una fiesta. Un verdadero jolgorio que tuvo las graderías del estadio huancaíno, teñidas de un blanquirojo bullicioso e iluminado. Y no era para menos, Águila había jugado con guapeza y amor a la camiseta que ni el más cegado hincha local pudo imaginar en su vida.
Con las tribunas llenas, Sport Huamanga empezó manejando el ritmo del encuentro ante un equipo cauto, cortando todas las jugadas del equipo local, por eso llegó en dos oportunidades con peligrosidad, mientras que el Águila no pasaba del mediocampo.
A partir del minuto 8, el equipo huancaíno muestra mayor disponibilidad técnica y táctica, buscando pararse en el terreno de juego. A los 13 minutos, Salvador Quijandría le comete una falta a Omar Ramírez, el árbitro decreta tiro libre de aproximadamente 30 metros.
El encargado de cobrar la falta es Robert León, quien con disparo fulminante y bajo incrusta el balón en el fondo de las redes del golero Arner Goyoneche, poniendo el 1-0 a favor del equipo local. Luego del tanto, Águila empieza a manejar el partido.
Sobre el minuto 20, en una jugada colectiva de toque, Miguel Molina driblea y se saca a “Toti” Salas y Robert León y lo habilita a Frank Aguirre, quien supera a Carlos Flores y remata un disparo que lo deja parado al meta Luis Tafur, poniendo el 1-1.
Los minutos siguientes, ambos equipos salen dispuestos a buscar el gol, hacen presing en todo el campo de juego. A partir del minuto 27, Águila se muestra mejor hasta los tres cuartos de campo, un minuto más tarde un cabezazo de Edgar Palma es salvado por el meta Goyoneche, luego saca un disparo de Omar Ramírez.
Luego, Sport Águila aprieta y empieza a dominar el partido en base al esfuerzo de sus jugadores, arremete con Omar Ramírez, Segundo Potosí, Edgar Palma, pero no encuentran el espacio suficiente, salvo un disparo de José Luque que es salvado por Goyoneche.
Y Águila seguía mandando, a los 38 minutos Dither Mori saca un centro por el lado derecho a Edgar Palma, quien estaba en la “bomba” del área, se esfuerza y anota el segundo tanto aguilero.
A esa altura del partido, la disputa era evidente. Ambos equipos recurrían a todas sus armas para seguir avanzando. Águila se equivoca en el traslado del balón por algunos integrantes y apela al pelotazo. Faltó mayor conexión entre la volante y la delantera. Huamanga, empezó bien. Tuvo buen trabajo ofensivo y presing con un arquero que le dio garantía en muchas ocasiones. Faltando 15 minutos decayó su juego relegándose y cediendo espacio al rival.
Águila mata
En la segunda etapa, Águila sale decidido a liquidar, a los 3 minutos, Edgar Palma pivotea y habilita a Omar Ramírez, quien decreta la tercera diana a favor del equipo de casa.
Los minutos siguientes, el partido empezó a tornarse intenso, y ambos buscan aumentar el tanteador. Edgar Palma al minuto 7 lanza un disparo que saca Goyoneche con las uñas. Huamanga en base a velocidad y despliegue, busca aminorar la cuenta.
A partir del minuto 12, Águila empieza a jugar con 4-4-2 con el ingreso Nelson Canela. Según avanzaba los minutos de juego, Huamanga se desespera, domina por momentos pero no tiene contundencia, mientras que el equipo local maneja el partido con calma, predominando en todo el campo de juego por su despliegue físico, técnico y táctico. Los últimos 7 minutos del partido, el balón se disputa en todo los sectores del campo, con un ir y venir del balón.
En suma: Águila mostró eficiencia y concepto táctico. Sus jugadores desplegaron esfuerzo y defendieron el marcador con uñas y dientes. Huamanga fue un buen equipo que cayó en la desesperación y no sabe concretizar las jugadas y falta de disponibilidad física, pero si tuvieron disponibilidad táctica.
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Era una especie de guerra avisada. La gente del Águila prometió arrasar al Sport Huamanga en el coloso de Ocopilla. Así fue. El equipo que hace días tenía olor a cadáver, volvió demostrar que luce de buena salud y derrotó 3-1 al Sport Huamanga en un vibrante encuentro, logrando acceder a la semifinal de la Copa Perú.
Además el partido fue una fiesta. Un verdadero jolgorio que tuvo las graderías del estadio huancaíno, teñidas de un blanquirojo bullicioso e iluminado. Y no era para menos, Águila había jugado con guapeza y amor a la camiseta que ni el más cegado hincha local pudo imaginar en su vida.
Con las tribunas llenas, Sport Huamanga empezó manejando el ritmo del encuentro ante un equipo cauto, cortando todas las jugadas del equipo local, por eso llegó en dos oportunidades con peligrosidad, mientras que el Águila no pasaba del mediocampo.
A partir del minuto 8, el equipo huancaíno muestra mayor disponibilidad técnica y táctica, buscando pararse en el terreno de juego. A los 13 minutos, Salvador Quijandría le comete una falta a Omar Ramírez, el árbitro decreta tiro libre de aproximadamente 30 metros.
El encargado de cobrar la falta es Robert León, quien con disparo fulminante y bajo incrusta el balón en el fondo de las redes del golero Arner Goyoneche, poniendo el 1-0 a favor del equipo local. Luego del tanto, Águila empieza a manejar el partido.
Sobre el minuto 20, en una jugada colectiva de toque, Miguel Molina driblea y se saca a “Toti” Salas y Robert León y lo habilita a Frank Aguirre, quien supera a Carlos Flores y remata un disparo que lo deja parado al meta Luis Tafur, poniendo el 1-1.
Los minutos siguientes, ambos equipos salen dispuestos a buscar el gol, hacen presing en todo el campo de juego. A partir del minuto 27, Águila se muestra mejor hasta los tres cuartos de campo, un minuto más tarde un cabezazo de Edgar Palma es salvado por el meta Goyoneche, luego saca un disparo de Omar Ramírez.
Luego, Sport Águila aprieta y empieza a dominar el partido en base al esfuerzo de sus jugadores, arremete con Omar Ramírez, Segundo Potosí, Edgar Palma, pero no encuentran el espacio suficiente, salvo un disparo de José Luque que es salvado por Goyoneche.
Y Águila seguía mandando, a los 38 minutos Dither Mori saca un centro por el lado derecho a Edgar Palma, quien estaba en la “bomba” del área, se esfuerza y anota el segundo tanto aguilero.
A esa altura del partido, la disputa era evidente. Ambos equipos recurrían a todas sus armas para seguir avanzando. Águila se equivoca en el traslado del balón por algunos integrantes y apela al pelotazo. Faltó mayor conexión entre la volante y la delantera. Huamanga, empezó bien. Tuvo buen trabajo ofensivo y presing con un arquero que le dio garantía en muchas ocasiones. Faltando 15 minutos decayó su juego relegándose y cediendo espacio al rival.
Águila mata
En la segunda etapa, Águila sale decidido a liquidar, a los 3 minutos, Edgar Palma pivotea y habilita a Omar Ramírez, quien decreta la tercera diana a favor del equipo de casa.
Los minutos siguientes, el partido empezó a tornarse intenso, y ambos buscan aumentar el tanteador. Edgar Palma al minuto 7 lanza un disparo que saca Goyoneche con las uñas. Huamanga en base a velocidad y despliegue, busca aminorar la cuenta.
A partir del minuto 12, Águila empieza a jugar con 4-4-2 con el ingreso Nelson Canela. Según avanzaba los minutos de juego, Huamanga se desespera, domina por momentos pero no tiene contundencia, mientras que el equipo local maneja el partido con calma, predominando en todo el campo de juego por su despliegue físico, técnico y táctico. Los últimos 7 minutos del partido, el balón se disputa en todo los sectores del campo, con un ir y venir del balón.
En suma: Águila mostró eficiencia y concepto táctico. Sus jugadores desplegaron esfuerzo y defendieron el marcador con uñas y dientes. Huamanga fue un buen equipo que cayó en la desesperación y no sabe concretizar las jugadas y falta de disponibilidad física, pero si tuvieron disponibilidad táctica.
Era una especie de guerra avisada. La gente del Águila prometió arrasar al Sport Huamanga en el coloso de Ocopilla. Así fue. El equipo que hace días tenía olor a cadáver, volvió demostrar que luce de buena salud y derrotó 3-1 al Sport Huamanga en un vibrante encuentro, logrando acceder a la semifinal de la Copa Perú.
Además el partido fue una fiesta. Un verdadero jolgorio que tuvo las graderías del estadio huancaíno, teñidas de un blanquirojo bullicioso e iluminado. Y no era para menos, Águila había jugado con guapeza y amor a la camiseta que ni el más cegado hincha local pudo imaginar en su vida.
lunes, 26 de noviembre de 2007
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